COLEGIO EN CÓRDOBA_MARÍA MUÑOZ ROMERO





Colegio en Córdoba
María Muñoz Romero
Córdoba

PFC - E.T.S.A. Sevilla





¿Colegio o Ciudad? Un Colegio y algo más

Se proyecta un colegio, en la zona occidental de la ciudad de Córdoba, en el límite entre lo urbano y la sierra. Un barrio que está en actividad de creación y que actualmente proporciona una estética del descampado que ilustra la cualidad contemporánea de lo que todavía está por hacer. Esta subjetividad se puede nombrar como "no lugar", concepto que Peter Smithson asignaba a zonas anónimas de la ciudad, a lugares de incerteza.

Por tanto este barrio, no es más que un ensanche de la ciudad de Córdoba, es decir, de su judería, donde se percibe una trama totalmente ortogonal, con perspectivas casi infinitas, y espacios
públicos alejados de la actividad colectiva. La sociedad habita en el interior de las manzanas, creándose pequeñas islas de actividad, y generando escasez de edificios colectivos, como colegios, bibliotecas y espacios libres habitables. No existe un sistema, sino una acumulación de piezas ensimismadas entre sí. El proyecto no sólo acometerá la función de colegio, necesario por la demanda de plazas escolares, sino generar también, los usos colectivos necesarios para recuperar esa vida social que falta en el barrio.

Podemos decir, finalmente, que se trata de un "no lugar" dentro un lugar, que es Córdoba. 
Una ciudad cuyo corazón es la judería, considerada como una gran escultura excavada, ceñida por un muro perimetral. Un sistema de figura y fondo, donde el hombre penetra y camina perdiéndose en el
laberinto que configura la Medina de la ciudad árabe. Se trata de un lugar, que partiendo de una trama ortogonal heredada romana, se configura una masa de viviendas recorridas en busca de la privacidad. Se habita lo público, se cede lo privado.

Ahora bien, siendo la antigua ciudad árabe y las sensaciones que se perciben al recorrer su trama, el arraigo del ciudadano de Córdoba, por qué no convertir el "no lugar" donde se encuentra el proyecto en "un lugar". Un instrumento para recuperar la identidad perdida en el ensanche, en el lugar anónimo. Por tanto, el edificio se entenderá como un fragmento de esa ciudad perdida, en el que se percibe, dos zonas fundamentalmente. El perímetro, el molde que va a generar el edificio, y su interior, donde se produce la malgama de figura y fondo, llenos y vacíos.

En esta línea, el aspecto constructivo es un aspecto fundamental ya que va a proporcionar la imagen, las sensaciones y la atmósfera de la Medina árabe, recuperando la identidad de la ciudad no sólo a través del aspecto morfológico, sino que también en el visual. Para ello el proyecto se constituye por dos materiales fundamentalmente: la cerámica y el hormigón.
En primer lugar, el sistema portante, conformado por la estructura de hormigón armado con acabados de hormigón visto y modulado en el exterior y trasdosados de la misma materialidad en el interior.
Haciendo referencia a los muros portantes de las viviendas de la judería.
En segundo lugar, la envolvente del complejo constituido por un muro de ladrillo que conforma una celosía como filtro entre interior y exterior. Aludiendo a la tamización de la luz, propia de ese 
fragmento de la ciudad, y al color proporcionado por la cerámica.

En el caso de la judería, esta materialidad se encuentra en el paramento de la cubierta y en el caso del proyecto, se encuentra en la envolvente vertical del colegio, que permite una transición 
fluida entre interior y exterior, y en el pavimento de los patios interiores para proporcionar una sensación de identidad en las aulas exteriores que lo diferencia de los patios comunes.

Ambos sistemas constructivos proporcionan una sensación de
permanencia en el caso de los módulo de hormigón armado, y de movimiento y fluidez en el caso de la celosía de cerámica.

















Celosía de Ladrillo cara vista macizo 23x11.5x4 cm. Armado vertical a través de perforaciones con 6 mm en puerta y consolidación pilar y armado horizontal colocado a tendel en zona superior e inferior del muro. La formación de pilares siguen la seriación interior de la estructura.
Las puertas que se encuentran en el muro, necesarias para la
evacuación están formadas por un sistema de carpintería que recoge de nuevo un fragmento de la celosía de ladrillo, para mantener la
continuidad del muro.

El muro de hormigón visto que conforma la fachada de los módulos del edificio, está seriado por su encofrado. Dichas proporciones aluden al ritmo que se encuentra en la planta del conjunto, formado
por los elementos verticales como pilares, vegetación y módulos.
De esta manera, cuando el individuo entre en el edificio, en primer lugar observará la complejidad del sistema, pero gracias a esta modulación, que además permite una gran transparencia y flexibilidad en el interior, podrá localizar rápidamente el lugar a donde se quiere dirigir.

Finalmente aludiendo a la idea generadora del edificio, se trata de crear un nuevo fragmento de ciudad, donde toda escala humana esta recogida, desde el niño hasta el adulto, donde se generan sucesiones de calles, plazas, y lugares de encuentro, donde se matiza la luz, tanto en lugares abiertos como cerrados y donde se genera la posibilidad de un tipo de educación mucho más flexible.
Teniendo como resultado el recuperar la atmósfera de esta zona de la ciudad.

































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